28 de febrero de 2014

Motivar con incentivos

                                          
           
   







INCENTIVOS                                                                                                                                                                                                                      

Los incentivos suponen una eficaz fórmula para conseguir motivar y retener a nuestros mejores
trabajadores, en el marco de la política retributiva de cualquier departamento de RRHH.

Una retribución complementaria por alcanzar objetivos concretos, aumentar el nivel de ventas
o mejorar las tasas de fidelización, puede suponer una importante herramienta de motivación,
aunque para conseguir un resultado satisfactorio, debería tenerse en cuenta los siguientes 6
puntos:


  • Realismo. Deben fijarse metas ambiciosas pero realistas, sólo así se conseguirá que la
  • estrategia de incentivos sea realmente motivadora para los empleados.
  • Accesibilidad. Asegúrese de que cualquier empleado pueda beneficiarse de dichos
         incentivos si cumple con los objetivos previamente marcados.
  • Compromiso. Es muy importante ser justo en la aplicación de lo acordado y cumplir
         fielmente con lo comprometido.
  • Estabilidad. Establecer una continuidad en la medida adoptada dentro de lo posible y 
         comunicar de forma concisa los posibles cambios a adoptar.
  • Simplicidad. Crear un sistema de incentivos sencillo y fácil de comprender por parte
        de sus trabajadores, es clave a la hora de su cumplimiento.
  • Revisión. Es necesario revisar periódicamente la política de incentivos y realizar los
        ajustes necesarios que ayuden a premiar de forma adecuada a los que mayor esfuerzo
       
        hayan invertido en su cumplimiento.

Pero los incentivos económicos no son la única forma de motivar a los trabajadores. Cuando
recibimos por primera vez una compensación económica por el resultado de nuestro trabajo,
es evidente que nuestra motivación alcanza niveles máximos ya que entendemos esa bonificación
como justa recompensa a nuestro trabajo bien hecho.
El peligro está en que, una vez que ese complemento dinerario se repite, pasamos a
considerarlo así, de forma sistemática, como un derecho adquirido, como un plus añadido ya en
nuestra nómina, perdiendo así todo su poder de motivación, además si un día dejamos de
percibirlo, se consigue el efecto contrario ya que sentimos que se nos está privando de lo que por
derecho nos pertenecía, creando el consiguiente malestar y frustración.

 

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