5 de mayo de 2014

El candidato más idóneo


La dificultad de que empresa y trabajador encajen a la perfección


A lo largo de mis años de profesión, he tenido la oportunidad de conocer infinidad de empresas diferentes, de sectores empresariales muy diversos y formas de trabajar muy curiosas, y de la complejidad de cada organización, se desprende, que no existe un modelo exacto para utilizar en la difícil tarea de cubrir una vacante con la persona que mejor se adapte a lo que la empresa necesita.

Lo que primero tendríamos que tener en cuenta es el análisis del puesto que debe cubrirse, las características propias del mismo, titulación necesaria, tareas a desempeñar, conocimientos, formación y habilidades necesarias para un correcto desarrollo del mismo.
Pero no menos importante es analizar el entorno en el que va a desarrollarse el trabajo en cuestión, y de la correcta definición del mismo, dependerá el éxito o fracaso de la selección. No es lo mismo trabajar en una multinacional que en una empresa familiar, en un lugar con pocos habitantes que en una gran ciudad, en un ambiente frío que en uno caluroso, ya que no todas las personas tenemos la misma adaptabilidad al lugar donde tenemos que pasar la mayor parte de nuestro tiempo.

Si a lo anteriormente expuesto, le añadimos la variable de los distintos modelos de personalidad de los individuos, que nos proporciona a cada uno de nosotros, una forma diferente de afrontar la vida, la ecuación se complica considerablemente.

Encajar el binomio empresa-trabajador no es tarea fácil, de ahí de existan profesionales cuya única misión es el análisis pormenorizado de todas las combinaciones posibles para llegar al éxito, y aún así, nadie es capaz de garantizar que un excelente trabajo pueda llegar a  dar los mejores resultados posibles, ya que la empresa es un elemento vivo, que se modifica con su entorno y sus circunstancias propias, moviéndose en una atmósfera cambiante de continua adaptación.

En numerosas ocasiones asistimos a combinaciones en las que ninguna de las dos partes salen beneficiadas, empresas con perfil tradicional con personas inquietas, creativas y derrochadoras de ideas, que se ven truncadas desde el inicio, y por el contrario, organizaciones con estructuras planas que tienen en sus filas trabajadores dependientes, incapaces de decidir por si mismos y que aportan problemas en lugar de soluciones.


¿Cual sería la solución para conseguir correcta selección?

Estoy en el convencimiento de que existen muchas razones y no pocas soluciones, pero en mi opinión, se aborda más el perfil profesional y la experiencia, que la conducta, las habilidades o las competencias del postulante que pasan a un segundo plano, y que constituyen el pasaporte necesario para una relación duradera y enriquecedora.

En estos tiempos, donde los candidatos son muchos y los puestos pocos, se hace todavía más necesario analizar la capacidad emocional, la conducta ante determinadas situaciones y la personalidad innata del candidato, dentro eso sí, de unos márgenes mínimos necesarios de formación y experiencia adecuados para el puesto a cubrir.

Si buscas trabajo y quieres salir con ventaja, analiza tu personalidad, tus competencias y tus habilidades, tendrás un valor añadido en tu próxima entrevista de trabajo.



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