7 de julio de 2016

EL SÍNDROME DE SALOMÓN Y LA COBARDÍA PARA OPONERSE A LO ESTABLECIDO


Síndrome de Salomón
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El miedo a ser el elemento discordante dentro del grupo al que se pertenece, tiene su origen en una patología muy estudiada conocida como el Síndrome de Salomón.

Este síndrome, debe su nombre al prestigioso psicólogo americano Salomón Asch, que en 1951 llevó a cabo un curioso experimento sobre la conducta humana, que a día de hoy, sigue siendo fascinante. En dicho experimento, realizado con niños, pudo demostrar que somos capaces de negar la evidencia de forma consciente, con la única intención de permanecer en sintonía con el resto de individuos.


¿En que consiste este trastorno?

Si hablamos en el marco del desarrollo personal, podemos afirmar que el síndrome de Salomón puede padecerse cuando tomamos decisiones, o adoptamos comportamientos, con la intención de evitar predominar, contradecir, sobresalir o destacar dentro de un grupo social determinado. Esta conducta puede llegar a boicotear nuestras propias aspiraciones, con tal de no salir de aquel camino establecido por el que se mueve la mayoría.

"La conformidad, es el proceso por el cual, los miembros de un grupo social cambian sus pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría".-Salomón Asch.

¿Como actúa el síndrome de Salomón?


Curiosamente, en muchas ocasiones operamos de manera conformista ante planteamientos externos, y este comportamiento, que nace del sentimiento de vulnerabilidad que nos alberga al exponernos a los juicios críticos, nos produce el miedo a ser marginado dentro del entorno.

Sencillamente no queremos parecer diferentes, convertirnos en el "perro verde" del que todos hablen.

A menudo, las personas tememos, que movidos por el desazón que genera el complejo de inferioridad, otros nos critiquen para compensar sus carencias y así poderse sentir mejor consigo mismos. Tenemos miedo a la crítica y a estar en boca de todos, sea por lo que sea.

En definitiva, alquilamos nuestra voluntad al servicio de la comunidad, vendemos nuestra opinión al mejor postor y cambiamos de chaqueta según la situación.  Y es que claudicando, aniquilamos nuestra capacidad de ser genuinos, al mismo tiempo que contribuimos a la reducción de la diversidad de nuestro entorno, algo que no solo nos afecta como personas, sino como comunidad entera.

¿Cual es la causa?

El temor definido por el síndrome de Salomón, está directamente relacionado con la baja autoestima, la falta de confianza en uno mismo y el mero hecho de evitar polémica y confrontación,  todo ello perfectamente combinado con la envidia generada por los demás. Es obvio, que las personas vivimos en sociedad, por lo tanto  debemos ser sociables por naturaleza, pero eso no implica que tengamos que ser conformistas, renunciar a nuestra individualidad en beneficio del grupo si  con ello lapidamos nuestros valores, nuestra personalidad, y en definitiva nuestra propia esencia como personas.

Y es que, son muchas las razones por las que renunciamos a revelar nuestras opiniones cuando son manifiestamente contrarias a la mayoría que nos rodea, ya que nos resulta más cómodo seguir el cauce establecido que nadar a contracorriente. Quizá la coherencia juegue un papel crucial, ya que pocos quieren ser el abanderado de cualquier batalla. La conformidad suele ser la caja donde se refugia el cobarde, el incoherente, el inseguro y el hipócrita.

¿Como actúa en los entornos de trabajo?

Pues, no son pocas las organizaciones en las que entre sus filas se comulga con los principios de "oir, ver y callar", preludio del conformismo en su estado puro y del aniquilamiento de cualquier indicio de talento, creatividad, iniciativa o diferenciación.

Y es que no valoramos suficientemente la valentía, ni condenamos convenientemente la envidia, quizá por ello, nadie corre el riesgo de apostar por las situaciones incómodas, que provocan reacciones en los demás, que crean diferenciación entre sus iguales. Y es que una gran mayoría  de personas actúan en el trabajo bajo el influjo del síndrome de Salomón, incluso sin padecerlo, porque muchos prefieren la tranquilidad de saber, que no se convertirán en la diana de todas las críticas.

Y es que para muchos, la presión de la sociedad sigue siendo un obstáculo insalvable y si nos lo llevamos a los entornos de trabajo, todavía es más latente.

Las empresas no pueden permitirse que el Síndrome de Salomón tenga representación alguna en sus entornos, porque uno de los valores más importantes de las organizaciones es la diferenciación, y ello viene de la mano de personas que aportan valor, que son capaces de pensar de forma diferente, que prueban a hacer las cosas bajo otros estándares y asi  conseguir resultados distintos, y ello choca de pleno con el conformismo definido por el Dr. Asch.

Un proverbio judío reza: "Con una mentira llegas muy lejos, pero con pocas esperanzas de volver". No te permitas ni por un momento pensar, que faltar a la verdad o huir de ella, puede ser una moneda válida para pagar la aceptación de tu entorno, porque la consecuencia a largo plazo podría ser la desconfianza, además de contribuir a traicionarte a ti mismo.


Y tú, ¿manifiestas lo que realmente piensas o prefieres doblegarte al grupo?



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